Podría parecer un tanto pasado el tema de la influenza, pero el segundo brote que se avecina es un tema que merece la atención de todos, no pretendo hacer un simple análisis de dicho brote sin antes mencionar que tengo contactos del sector salud y mensajes intergubernamentales de la OMS que me permiten relatarles de que se trata esta pandemia en curso.
Parece que la gente ya se olvidó de lo que vivimos y tachan de inverosímil dicha pandemia, La influenza norteamericana es un tema grave que aún no deja de atacar nuestra salud y nuestros bolsillos, pero en lugar de hablar de cosas que ya todos conocemos mejor les relato ya analizadas las cartas y los informes de lo que pasa y de cómo deben de reaccionar los gobiernos ante este problema.
Prepararse para un acontecimiento potencialmente catastrófico pero impredecible constituye un dilema arduo para todos los países, pero sobre todo para los afectados por los brotes de “Influenza Norteamericana”. Esos países, en los que la agricultura de subsistencia constituye una de las piedras angulares de la vida económica, podrán sufrir enormes pérdidas agrícolas directas, lo que se pide por sentido común a éstos países es que mantengan, incluso que intensifiquen, las actividades necesarias para proteger la salud pública inte
rnacional – actividades que exigen cuantiosos recursos.
La vacunación y el uso de antivirales son dos de las respuestas más importantes para reducirla morbilidad y la mortalidad durante una pandemia. Si se mantienen las tendencias actuales, ninguna de esas intervenciones podría llevarse a cabo en la medida necesaria ni con la equidad deseable al comienzo de la pandemia, ni siquiera hasta transcurridos muchos meses, la mayoría de los países en desarrollo no tendrán acceso a una vacuna durante la primera y segunda ola de la pandemia, y posiblemente mientras dure ésta. Además del estímulo que supone para las actividades nacionales de preparación, obrando así las naciones actuarán en su propio interés, pues mediante esa estrategia se podría ganar tiempo para ampliar los suministros de vacuna. Considerando la capacidad actual, cada día de fabricación que se gane puede traducirse en cinco millones de dosis adicionales de vacuna.
Reitero, ésta información es fidedigna y no tiene porqué usarse de forma alarmista, sino educativa y concientizar las posibilidades para realmente caer en la plena prevención.
Post Ander

